Una alimentación más saludable impulsa el consumo de champignon

En la Argentina se consumen 150 gramos de champignones al año, pero la búsqueda de una alimentación más saludable impulsa la categoría.

Versátil, nutritivo y fácil de incorporar a las comidas de todos los días, el champignon reúne varias de las características que hoy buscan los consumidores. 

Aunque durante los últimos años ganó presencia en supermercados, restaurantes y cocinas argentinas, el champignon todavía tiene un largo camino por recorrer. 

Mientras en Argentina se consumen alrededor de 150 gramos por persona al año, en Chile la cifra alcanza los 400 gramos y en distintos países europeos los niveles son significativamente superiores. 

Esta diferencia entre mercados permite dimensionar el potencial de crecimiento que todavía existe en la Argentina. 

En los últimos años creció el interés por una alimentación más variada, la incorporación de ingredientes naturales y la búsqueda de alimentos que, además de aportar valor nutricional, puedan adaptarse fácilmente a las preparaciones cotidianas. 

Además de su versatilidad, se destacan por su perfil nutricional: Tienen bajo aporte calórico y un alto contenido de agua, y aportan nutrientes como proteínas, fibra, vitaminas del complejo B y minerales como potasio, fósforo y selenio. 

Esta combinación los convierte en una alternativa interesante para sumar variedad a una alimentación equilibrada. 

Su composición también permite incorporarlos con facilidad a distintas comidas: Pueden consumirse solos o combinados con otros alimentos y adaptarse a preparaciones muy diferentes, desde una pasta o un salteado hasta una ensalada, una pizza, un relleno o un sándwich.

Así, sumar champignones a la alimentación no requiere cambiar los hábitos de cocina, sino ampliar las posibilidades dentro de ellos. 

“Es un alimento que combina características que hoy valoran mucho los consumidores: es nutritivo, versátil y fácil de incorporar a la alimentación cotidiana”, explica Marcos Calderón, gerente general de Hongos del Pilar.

Para Calderón, “todavía estamos lejos de los niveles de consumo de otros países, pero vemos que cada vez más personas lo descubren y encuentran nuevas maneras de incorporarlo a sus comidas”. 

En los últimos años el champignon pasó de ocupar un lugar más asociado a la gastronomía y a ocasiones especiales a ganar presencia en propuestas cada vez más cotidianas.

El crecimiento de su disponibilidad y la incorporación de nuevas formas de consumirlo abren, para la categoría, una oportunidad de seguir acercándose a los hogares argentinos.

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