“Solo Los Locos”: Una historia de amor, naturaleza y vino

“Solo Los Locos” es el proyecto vitivinícola de Patricio Peñalba Arias e Ingrid Borchardt en Tolombón, al sur de Cafayate, en los Valles Calchaquíes salteños.

Desde una finca al pie de las Sierras del Cajón, elaboran vinos y desarrollan una propuesta que une identidad andina, raíces alpinas y respeto por la naturaleza.

Se trata de una bodega familiar que reúne la pasión por el vino, la naturaleza y una historia de transformación personal que comenzó a miles de kilómetros de distancia, en Suiza.

Después de años de trabajo en el ámbito de la salud, la pareja decidió dejar Europa y regresar a la Argentina. 

Pañalba Arias, médico traumatólogo con antepasados hacedores de vino, y Borchardt, técnica radióloga de origen suizo y con una tradición de cercanía con los viñedos, eligieron comenzar una nueva etapa en una finca familiar del norte argentino en 2012.

En un entorno natural al pie de la montaña, con una finca que pertenecía a la familia Peñalba Arias y que requería desarrollar desde cero la infraestructura necesaria para habitar y producir, construyen su proyecto vitivinícola.

Hoy, sus hijos Nina y Félix crecen entre hileras, vendimias y tareas de bodega, incorporando desde pequeños el trabajo y el vínculo con la tierra como parte natural de la vida familiar.

El lugar donde decidieron emplazar la bodega y los viñedos no contaba con electricidad ni agua, lo que los obligó a crear una conexión de más de cuatro kilómetros. 

Esa tarea fue parte de un proceso de construcción que no se limitó a levantar una bodega, sino que implicó desarrollar las condiciones para una nueva forma de vida.

El nombre “Solo Los Locos” nace, precisamente, de esa disposición a emprender una aventura poco convencional.

La bodega fue diseñada para integrarse al paisaje: su construcción se basa, principalmente, en cemento y piedras del lugar, combinados con tecnología moderna.

El proyecto cuenta con un predio de 15 hectáreas, de las cuales unas 2,8 están plantadas, y una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 10.000 litros.

La producción se desarrolla a escala humana, con una elaboración anual estimada en 7.000 botellas para 2026. 

La bodega apuesta por un estilo de vinificación no convencional: explora distintos métodos y recipientes (Clayver de arenisca, Ovoïd de polímero, acero inoxidable y barricas de roble francés).

En 2019 elaboraron su primer vino junto al enólogo Álvaro Dávalos, miembro de una familia histórica de la vitivinicultura en los Valles Calchaquíes. 

Con un profundo conocimiento del terroir de altura, Dávalos aporta experiencia y sensibilidad para que cada vino exprese con claridad su origen.

A partir de entonces, el proyecto avanzó hacia la construcción de su bodega actual, una obra desarrollada entre 2020 y 2023.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto es el concepto que Peñalba Arias y Borchardt definen como alpino-andino. 

La idea conecta dos geografías que forman parte de su historia: los Alpes, asociados a la vida y las experiencias de Borchardt, y los Andes, el territorio que eligieron para construir su familia y su bodega.

La propuesta también se expresa en la manera de habitar el entorno, en el vínculo con la naturaleza y en la búsqueda de una experiencia que reúna vino, gastronomía y paisaje. 

Además, la relación con la fauna ocupa un lugar significativo en la vida de la bodega.

Ponzoñosos identifica la primera línea de vinos de Solo Los Locos y expresa el carácter propio con el que la familia busca presentar su producción.

La bodega trabaja con microvinificaciones y cortes que exploran la diversidad de los terruños de Tolombón.

Entre sus etiquetas se encuentran Ponzoñosos Todos, Ponzoñosos Ojos y Ponzoñosos Ogros Gran Corte.

Y la línea Madame Singulière nace del encuentro entre el paisaje y una forma libre, precisa y poco convencional de hacer vino: una declaración de amor por aquello que se atreve a ser diferente.

Se trata de una colección de cuatro etiquetas de partidas limitadas en la que cada varietal tiene derecho a existir por lo que es, no por lo que se espera de él.

Esta línea reúne cepas que se atreven a vinificarse de forma diferente, cultivadas en altura en los Valles Calchaquíes, entre el viento, la piedra y el silencio de Tolombón, cada una con su propio carácter:

Rosé de Malbec 2026 con crianza en Ovoïde de microoxigenación, Garnacha 2026 crianza en Ovoïde de microoxigenación, Affinée Cabernet Franc 2025 con crianza en vasija de arenisca (Clayver) y Affinée Malbec 2025 con crianza en roble francés.

Etiquetas que forman parte de una producción de pequeña escala que busca poner en valor el origen, la elaboración cuidada y la identidad del paisaje donde se desarrolla.

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