El tango copa la carta de Tres Monos
El bar porteño Tres Monos renueva su menú de cócteles y platitos con una propuesta inspirada en la cultura argentina desde una mirada contemporánea y rockera.

Desde que abrió sus puertas en 2019, Tres Monos hizo de la argentinidad una de sus fuentes de inspiración.
De esta manera, el bar fundado por Sebastián Atienza, Charly Aguinsky y Gustavo Vocke toma elementos reconocibles de la cultura porteña para llevarlos a un lenguaje propio.
Así, sus cartas de coctelería se volvieron exploraciones de territorios del imaginario local como el rock nacional y el fútbol; y, ahora, el tango.
Desde septiembre, la estética, los códigos y el imaginario del género musical ícono de la porteñidad atraviesan toda la propuesta de Tres Monos.
“Tratamos de reconectar todo el tiempo con nuestra identidad argentina”, explica Atienza, para quien “como bar referente y muchas veces como embajadores de nuestro país cuando viajamos, tenemos también la responsabilidad de compartir nuestra cultura con el resto del mundo”.
En el nuevo menú de cócteles, la argentinidad también se expresa en los ingredientes y las elaboraciones propias: recetas históricas, hierbas de distintas regiones del país, aperitivos de herencia inmigrante y, por supuesto, las espirituosas hechas en casa: gin, whisky y licores.
Entre los cócteles de la carta aparecen Pato Criollo, con damasco, higo y naranja; Happy Collins, que combina limón, quinoto y hierbas aromáticas; Gancia N’ Roses, con melón, vainilla y pimienta rosa; El Último Tango, a base de yerba mate, huacatay y uva; y La Colorada, una combinación de frutilla, tomate y oliva.
También están Berry Good, Verano Sudaka y otros tragos pensados para moverse entre referencias argentinas, clásicos reconocibles y combinaciones menos previsibles.
“No queremos que haya que saber de coctelería para disfrutar Tres Monos”, asegura Atienza.
La intención es que quien vive en Buenos Aires pueda reconocerse en alguna parte de la propuesta y que quien llega desde otro país pueda llevarse, por un cóctel, un pequeño pedazo de esa identidad.

La cocina acompaña con una selección de platitos de temporada pensados para compartir y comer sin demasiada ceremonia.
Hay croquetas de humita y queso de cabra, mbeju con huevo y pickles, patitas de pollo caseras con salsa César y queso sardo, barritas de muzzarella con pomodoro, papas con barbacoa y distintos sándwiches, entre ellos uno de bondiola con chimichurri y mostaza y un club sándwich de pollo, guacamole, cheddar, panceta, huevo y papas; y, para arrancar, el triolet de la monada.