La carne de búfalo gana terreno en la mesa de los argentinos
Con un buen perfil nutricional, menor contenido de grasa y producción sustentable, la carne de búfalo se posiciona hoy como una opción sabrosa y saludable para la mesa de los argentinos.

“El búfalo ya no es una promesa, es una realidad productiva en Argentina”, destaca Gonzalo Muruaga, CEO de Compañía Federal de Alimentos, que ofrece diversos cortes de carne de búfalo marca BUAR.
Según Muruaga, “es un producto de altísima calidad que respeta el medio ambiente y aporta un valor nutricional inédito para el mercado cárnico”.
La carne de búfalo de agua (Bubalus bubalis) posee un sabor sutilmente más intenso que el vacuno tradicional, pero es más magra, con 45% menos calorías, 11% más proteínas, 88% menos grasas totales, 90% menos grasas saturadas, 47% menos colesterol, 50% más hierro, 17% más vitamina B12 y 17% más fósforo.
“Hoy se presenta como una alternativa pensada para lo que demanda el mercado y una actitud clara de los consumidores de tener mayor conciencia sobre su alimentación”, explica Muruaga.
La carne de búfalo, criada 100% a pastura, se destaca por ser una de las carnes rojas más magras y saludables; desarrolla un mejor balance de ácidos grasos, aportando niveles más altos de Omega 3 y ácido linoleico conjugado (CLA), lo que reduce la inflamación del organismo y es más amigable con la salud cardiovascular.
“Al carecer prácticamente de grasa intramuscular, es muy fácil de digerir por el sistema humano; tiene un sabor profundo y distintivo que mezcla notas terrosas con un leve toque dulzón, alejándose del sabor clásico del ganado bovino”, agrega el fundador de BUAR.
No sólo se presenta como una opción mucho más saludable y con mejores valores nutricionales, sino que además tendrá un precio de entre 15 y 20% menor al de la carne vacuna.

“Los cortes son exactamente iguales a los cortes vacunos: lomo, entraña, ojo de bife, etc; desde la cocina hay que considerar que, al ser más magra, necesita menos tiempo de cocción”, cuenta Muruaga.
Y agrega: “La grasa de búfalo es más blanca que la de vaca porque el búfalo convierte todo el betacaroteno de su dieta en vitamina A, mientras que la vaca almacena parte de este pigmento amarillento en su grasa”.
“El betacaroteno es un antioxidante natural presente en el pasto que tiñe la grasa y la leche vacuna de un tono amarillento; en los búfalos, este proceso metabólico es mucho más eficiente, lo que da como resultado una grasa de cobertura y un marmoleado totalmente blancos”, completa.
En el país hay poblaciones de búfalos en 20 de las 23 provincias: sólo está ausente en la Patagonia austral (Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego); y el rodeo nacional ya supera las 200 mil cabezas.
“Es hoy un gran negocio ganadero porque permite una alta rentabilidad en campos marginales o inundables donde el ganado vacuno no prospera. Su gran ventaja es que requiere costos de producción menores convirtiendo pasturas de baja calidad en proteína de forma muy eficiente”, afirma Nicolás Binaghi, socio de Muruaga.
En el Noreste argentino (Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones) se encuentra 86% del stock; Corrientes concentra alrededor de 47% de los animales del país; Formosa, 22%; Chaco, 15%; Misiones, 2%; y el resto del país, 14% distribuido en 16 provincias.