Relanzamiento de una bodega familiar del Valle de Uco

Cuarto Surco, bodega familiar del Valle de Uco, presenta su nueva imagen y relanza sus etiquetas Latente, Finca El Reparo y Pleno, vinos amables, refinados, balanceados y fáciles de beber, que expresen las bondades del lugar de origen.

“Cada línea es el resultado de una gran diversidad de suelos, escasas precipitaciones y más de 300 días de sol, factores fundamentales para la elaboración de exponentes de alta calidad”, explica Francisco Pannocchia, director de Cuarto Surco.
Latente es la línea emblemática de Cuarto Surco, vinos ricos, frescos, frutados, para que la gente consuma más vino, “como antes”.
Latente se lanza al mercado con la insignia Selected, vinos jóvenes, sin paso por barricas, en una línea integrada por Chardonnay, Bonarda, Malbec, Cabernet Sauvignon y Malbec/Cabernet Sauvignon.
Finca El Reparo es una línea de varietales expresivos, con una óptima concentración de fruta, color y balance con la madera, barricas de roble francés, de tercer y cuarto uso, durante seis meses.
La línea está compuesta por Sauvignon Blanc, Malbec, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc; y un espumoso Extra Brut, elaborado bajo el Método Charmat.
“Esta línea, que había sido discontinuada, regresa con un marcado halo de emotividad; son vinos que rinden homenaje a nuestros hijos, que han continuado en el tiempo nuestra historia feliz”, indica Pannocchia, en referencia a la incorporación a la bodega de sus hijos mayores: Francisco (hijo), Juan Diego, Mateo y Ana.
En tanto, Pleno simboliza la línea emblemática de Cuarto Surco, con vinos complejos, envolventes, sofisticados y con un prolongado potencial de guarda tras su paso por barricas de roble francés de primer uso entre ocho y 10 meses.
“En Pleno expresamos la pluralidad de expresiones como en una mesa de familia; lo importante es la mirada común y la complejidad de las relaciones, siempre buscando la felicidad final”, concluye.
La historia de Cuarto Surco comienza con la llegada de Don Francisco Esteller de Valencia, España, quien construyó una pequeña bodega y en 1925 elaboró su propio vino: El inmigrante; y su nieto Francisco Pannocchia Esteller retomó el legado.
“El espíritu y la fuerza de la juventud en los hermanos, la sabiduría y paciencia de los padres y el magnífico encuentro de toda la familia se reflejan en cada etiqueta de Finca El Reparo”, concluye Pannocchia.

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