El “8” cumplió 15: en 2004 se inauguraba “878 Bar”

En junio de 2004, abrió sus puertas “878 Bar” (el “8”, como se lo conoce), en un contexto histórico que incluyó grandes movimientos en la gastronomía y coctelería argentina.

“Era una Argentina muy distinta a la actual; empezamos con muy poco presupuesto, las paredes descascaradas, la barra casi vacía de botellas; pero sabíamos dónde apuntábamos; siempre había un bourbon, un gin, algún ron añejo”, explica Julián Díaz, dueño y fundador junto a Florencia Capella.

Pareja desde 2000, y tras una primera experiencia gastronómica en 2004, Díaz y Capella abrieron las puertas de 878, un bar anónimo, escondido detrás de una puerta y número capicúa en una solitaria calle de barrio.

Detrás de las cartas de 878 hay lugar para cócteles clásicos y eternos, para los frescos y populares, anónimos y también para los que llevan firma de su autor.

“Poca parafernalia, buenos tragos y onda; así arrancó 878; escondido, a puertas cerradas, sin vidriera; siempre tuvo cierto aire de ‘portarse un poco mal’; desde sus inicios es, también, un lugar gastro; es decir, elegido por los que trabajamos en el rubro gastronómico para reunirnos a la madrugada, después de salir de nuestros trabajos; vamos ahí por su calidad, por su buen servicio y, sobre todo, por ser un espacio que está lejos de ser pretencioso”, lo definió Narda Lepes.

Ubicado en Thames 878, abre de lunes a viernes a las 19, y sábados y domingos a las 20.

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