La Condesa: La cocina argentina que eligen los barrios porteños
El restaurante La Condesa se expande por distintos barrios de la ciudad, llevando la esencia de la cocina argentina a una propuesta familiar, moderna y accesible.

Lo que comenzó como una apuesta en Colegiales se replicó en Villa Devoto, Villa Urquiza, Palermo Soho y ahora Bajo Belgrano.
El proyecto nace de la visión de cuatro amigos gastronómicos, Alejandro Fluriach y Ricardo Scodelaro, socios mayoritarios, junto a Fernando Stagnaro (dueño del Mattarello) y Patricio Marcelia ( Broker).
Fluriach trae su experiencia de El Diez, restaurante de cocina argentina con más de 20 años de trayectoria en México y 12 sucursales entre Ciudad de México y Playa del Carmen.
De allí sale el nombre: un homenaje al primer local de El Diez, inaugurado en diciembre de 2004 en el barrio La Condesa de la capital mexicana.
El objetivo era claro: crear un restaurante de cocina argentina basado en la parrilla, las pastas y las milanesas: Todo lo que les gusta comer a los argentinos.
El menú hace eje en una buena parrilla con cortes individuales y opciones para compartir como asado del centro, entraña, ojo de bife y bife de chorizo, con 12 guarniciones para elegir.
Hay cortes large (350g) con una guarnición y XL (600 g) con dos guarniciones.
Especiales del asador son el vacío braseado y, para compartir, colita de cuadril o picañas enteras, de un kilo aproximadamente.
Las pastas artesanales como los ñoquis souffle de espinaca y los sorrentinos carbonara llevan el sello de Il Matterello de Palermo, marca familiar con más de 30 años de historia en la que el grupo también participa.
Entre los platos estrella se destacan la mila de ojo de bife con pasta tagliolini a la manteca y las mila-grosas, milanesas gigantes para compartir; y las supremas a La Maryland, a la Fiorentina y a la Suiza.
La carta incluye además risottos de langostinos, rabas, salmón a la parrilla, buñuelos de receta exclusiva, provoletas y empanadas.
Entre los postres están el flan con dulce de leche, panqueques, merengata, postre Balcarce y helado de pistacho con trufas de chocolate.
La carta de vinos -en la que no faltan los pingüinos de 500 ml, otro guiño más a la cocina tradicional porteña, en sus tres versiones (tintos, blanco y rosados- acompaña muy bien la cocina de La Condesa.
Tiene vinos de bodegas de todas las regiones vitivinícolas argentinas y diferentes franjas de precios para acompañar todos los públicos.
Un factor diferencial son sus precios accesibles, lo que convierte al restaurante en punto de encuentro para diferentes públicos y generaciones.
El local de Bajo Belgrano (frente a la plaza del Lago Regatas) propone una experiencia diferente dentro del universo La Condesa.
Con una barra central como protagonista, apunta a un público de parejas y grupos de amigos que buscan una experiencia más nocturna y, por su ubicación de fácil acceso desde el centro y desde zona Norte, es un buen punto de encuentro para almuerzos de negocios en la semana.
Mantiene la misma propuesta gastronómica que distingue a la marca, pero en un formato pensado para cenas distendidas y encuentros que se estiran hasta más tarde.
Y se puede disfrutar de La Condesa en casa, a través de todas las aplicaciones de Delivery, Rappi, Pedidos Ya y Mercado Libre.